Viaje al centro de las Humanidades Digitales (V). Proyectos de investigación

En la prosecución del camino iniciado por el proyecto de investigación Knowmetrics: evaluación del conocimiento en la sociedad digital, con objeto de componer una panorámica amplia de la actividad que se desarrolla en la actualidad en el campo de las Humanidades Digitales en España, esta entrada de la serie Viaje al centro de las Humanidades Digitales se ocupará de examinar las características más señeras de aquellos proyectos a los que los humanistas digitales identificados han estado vinculados en el último año. La información al respecto fue recabada mediante el cuestionario online que se hizo llegar a los participantes en los diferentes congresos (con independencia de formatos y denominaciones concretas) del área de las Humanidades Digitales celebrados en el Estado español entre febrero de 2016 y febrero de 2017. Todas las vicisitudes del método de investigación implementado, así como de las herramientas diseñadas a colación del mismo, pueden consultarse aquí.

Para un total de 146 sujetos a los que se pudo hacer llegar la encuesta a través del correo electrónico, se lograron recabar 37 respuestas. No es una ratio especialmente alta, pero ello no será óbice para que se puedan extraer algunas conclusiones fecundas respecto de la situación actual de las Humanidades Digitales en España, también en lo que compete a los proyectos de investigación que bajo este membrete se desarrollan. En este plano de análisis, luego de haber depurado los datos obtenidos, se logró identificar 25 proyectos de investigación distintos susceptibles de ser sometidos a exégesis. Ello es debido a que cinco individuos manifestaron que no habían participado en trabajo alguno de este ámbito en el último año. Además, varias de las respuestas dadas remitían a un mismo proyecto..

El análisis de tales iniciativas se ha articulado en torno a tres aspectos esenciales, que serán, a la postre, los que estructuren la presentación de resultados a la que se procederá mediante este texto. Así, encontramos:

  • Tipología de grupo de investigación desde el que se impulsa el trabajo investigador.
  • Financiación del proyecto.
  • Productos generados a colación del proyecto de investigación. 

 

Grupos de investigación

En conversaciones informales entre los miembros del proyecto Knowmetrics, alguna que otra vez ha salido a la palestra la cuestión relativa a las estructuras y redes de trabajo sobre las que descansa predominantemente la investigación en el ámbito de las Humanidades Digitales. No resultaba en modo alguno descabellado preconizar que el peso relativo que presentaría un atavismo como el de los grupos de investigación académicos resultaría poco menos que insignificante, dadas las ínfulas de antiacademicismo que algunos estudiosos quisieron conferir a tal campo de estudios. Sin embargo, como ya se dijo con anterioridad, si bien en otro plano distinto de análisis, más que hablar de una institución universitaria problematizada por las Humanidades Digitales, cabe pensar, muy al contrario, que son éstas las que deben de estar viendo perder el suelo bajo sus pies. Así como las universidades han sido las entidades preponderantes en la promoción y visibilización de las Digital Humanities en el último año en España, el «Grupo de investigación académico» asume y desarrolla los proyectos de investigación considerados bajo esta etiqueta. De hecho, el 76% de los proyectos identificados traen asociadas estructuras de trabajo de este tipo.

Lo anterior no quiere decir, sin embargo, que la noción misma de «Grupos de investigación académicos» no pueda estar sometida a interpretación dispar o, incluso, disputa. Desde luego, los resultados obtenidos sí invitan a pensar en una cierta ambigüedad a colación de un concepto que se daba por sentado. Y, como el dios Janus, este fenómeno presenta anverso y reverso: en el anverso, dos autores que dan el mismo nombre al grupo de investigación, no se ponen de acuerdo a la hora de caracterizarlo. Uno de ellos habla de «Redes de trabajo informal», el otro, del consabido «Grupo de investigación académico» (ante la incongruencia, se optó por prescindir de tal proyecto en este plano de análisis). Por el reverso, encontramos que estructuras formal y orgánicamente distingas al «Grupo de investigación académico» son tomadas como tal, como ocurre con un instituto de investigación ligado a la Universitat d’Alacant. Esta vez, los dos investigadores que consignan el mismo proyecto y el mismo nombre para su grupo de trabajo, arriban a la conclusión de que la etiqueta en la que más fácil acomodo encontraría el centro para el que trabajan es, de hecho, la manida categoría de «Grupo de investigación académico».

Financiación

En el cuestionario, sólo se requería del sujeto investigado dos datos básicos sobre su proyecto relativos a la financiación del mismo: entidad financiadora para el periodo 2016-2017, o aquella que lo hiciese por última vez, y la cuantía de la ayuda otorgada por esa institución. Si bien el cuestionario los demandaba de manera explícita, la información se ha obtenido exclusivamente para el primero de los apartados. El llamativo recelo mostrado por los investigados en este punto puede encontrar cierta base en tanto que las resoluciones de las convocatorias en las que lograron tales emolumentos son públicas, por lo que cualquiera puede acceder y conocer las cuantías específicas.

Las Humanidades Digitales pueden concebirse como un vasto territorio seccionado en diferentes parcelas, en las cuales un único perfil de entidad ejerce su particular dominio soberano. Como la iniciativa de la promoción y visibilización correspondía a la universidad, y el desarrollo del trabajo investigador descansaba sobre los grupos de investigación; así, en la tipología de entidad financiadora, el ganador es el organismo público de ámbito nacional. Afinando aún más, es el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (en las diferentes denominaciones que ha recibido en los últimos años, a tenor del movimiento de carteras y competencias ministeriales) el que dota de recursos económicos a la investigación enmarcada en el membrete de Humanidades Digitales. Así, de los 24 proyectos analizados (se descarta uno de ellos en este punto por ser incongruente la información que dos sujetos distintos suministran acerca de su financiación), el 54% de ellos han contado con el respaldo del MINECO en la última ayuda recibida.

Recursos generados

Esta somera prospección en la actividad de investigación que se desarrolla en el Estado español al albur del concepto-paragüas “Humanidades Digitales” no podría encontrar término sin detenerse, aunque sea brevemente, en uno de los aspectos que resultaba de mayor interés para el proyecto Knowmetrics: evaluación del conocimiento en la sociedad digital: los productos resultantes de los proyectos de investigación. A este nivel, distinguíamos tres áreas diferentes:

  • Actividades enmarcadas dentro del «compromiso social» y encaminadas a la búsqueda de complicidad con la ciudadanía, cuestión parcialmente analizada en esta entrada del blog.
  • Artefactos digitales generados, plano en el que esperábamos hallar nuevos productos que alimentasen la taxonomía que se está desarrollando.
  • Otros outputs creados, bien se muevan en el plano estricto de la producción científica convencional (artículos científicos, ponencias, etcétera), bien se inscriban en la dinámica de comercialización del conocimiento científico que las universidades llevan años propugnando (patentes, contratos de consultoría y asesoramiento, entre otros).

Los datos obtenidos a colación del «compromiso social» vuelven a poner de relieve que la teoría y la praxis acerca de las Humanidades Digitales marchan por vías completamente diferentes. Siendo aquella noción constitutiva de este campo de estudios, componente ínsito de su filosofía (Romero-Frías, 2014), al menos, teoréticamente, escaso interés parecen mostrar los practitioners del área por tales prioridades axiológicas. Más de la mitad de los proyectos (el 56%) no consignan ningún tipo de actividad en este ámbito. Por su parte, cuando sí la hay, vuelve a surgir la misma ambigüedad e indefinición que ya apareció a tenor de otras categorías: entre la Open Science (“Creative Commons” se especifica en respuesta a la pregunta formulada) y la Crowd science (Franzoni y Sauermann, 2013), casi cualquier cosa encaja o encuentra acomodo aquí. A falta de un estudio sistemático en la materia, los datos generados ponen en relieve que el «social engagement» lejos está de quedar agotado en el análisis de la red de relaciones que el investigador configura a través de Twitter, como proponen Ràfols et al. (2017) y otros.

A colación de los artefactos digitales generados, la categoría Base de datos concita el mayor número de respuestas, presente y predominante en 14 de los 25 proyectos. Muy próximas entre sí, pero a gran distancia de la primera, se hallan Página web/blog y Colección digital/repositorio. En lo que respecta a aquellos artefactos digitales no contemplados a priori en la taxonomía de Knowmetrics, los datos obtenidos no vienen a constituir un gran aporte. Sólo se ha consignado un recurso verdaderamente nuevo, como sería el Diccionario multilingüe en línea, el cual no aparece recogido ni en la ínclita TaDiRAH (a fecha de publicación de esta entrada). Ulteriores indagaciones, llevadas a término con metodologías diferentes, deberían permitir continuar alimentando esa taxonomía, cuya trascendencia resulta esencial para este proyecto de investigación.

Publicaciones científicas (artículos y libros o capítulos de libros), por un lado, y Contratos de consultoría y asesoramiento, por el otro, son los productos que más veces aparecen en el apartado dedicado a los outputs convencionales. Y en ninguno de los dos casos el resultado es sorprendente:

  • Las Publicaciones científicas son la vía menos agreste para la consecución del reconocimiento académico vía la evaluación de la producción científica, conforme a los protocolos convencionales. Que se cultiva extensa e intensamente en el ámbito de las Humanidades Digitales, lejos de resultar contradictorio, pone en relieve que las dificultades para la ponderación de su labor a la que hacen frente los académicos del área tienen un impacto real.
  • Pese al grado de “innovación” que se pueda asociar, de algún u otro modo, a este ámbito de estudios, en lo que concierne estrictamente a la comercialización del conocimiento científico, las Humanidades Digitales se encuentran en línea con el resto de campos del saber: los Contratos de consultoría y asesoramiento son la modalidad más empleada (Arboledas, 2016). Cabe destacar, por su parte, que la noción misma de «transferencia» que algunos humanistas digitales analizados conciben, escapa, con mucho, de aquellas formulaciones preponderantes de la «tercera misión de la universidad», basada en la comercialización de los recursos técnicos, tecnológicos y de conocimiento por parte de las instituciones universitarias (Bueno y Casani, 2007).

 

Bibliografía

ARBOLEDAS, L. (2016). Las empresas spin-off, bajo el prisma de la Comunicación Social de la Ciencia. Trabajo de Fin de Máster. Universidad de Granada.

BUENO, E.; CASANI, F. (2007). La tercera misión de la universidad: enfoques e indicadores básicos para su evaluación. Economía Industrial, 366, pp. 43-59.

FRANZONI, C.; SAUERMANN, H. (2013). Crowd science: the organization of scientific research in open collaborative projects. Research Policy, 43, pp. 1-20.

ROMERO-FRÍAS, E. (2014). “Ciencias Sociales y Humanidades Digitales: una visión introductoria”, en ROMERO-FRÍAS, E. y SÁNCHEZ-GONZÁLEZ, M. (editores), Ciencias sociales y Humanidades Digitales. Técnicas, herramientas y experiencias de e-Research e investigación en colaboración. La Laguna (Tenerife), Cuadernos Artesanos de Comunicación.

 

Fotografía: Ladder to heaven?, por Susanne Nilsson, con licencia CC-by-sa-2.0.


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