Domenico Fiormonte y “la digitalización del conocimiento” en Territorios Digitales

Domenico Fiormonte es otro de los ponentes invitados al I Congreso Internacional “Territorios Digitales” que se celebra los próximos 29 y 30 de junio en la ciudad granadina. Este evento, organizado y coordinado por Medialab UGR, se crea para favorecer la discusión académica, no académica y social, así como el debate y el encuentro entre todos los asistentes. El Congreso se estructurará en áreas temáticas dentro del amplio campo de la transformación digital de las Ciencias Sociales y las Humanidades.

En este sentido, Domenico Fiormonte ha titulado su ponencia “¿Por qué la digitalización del conocimiento es un problema político?”, donde se centra en temas como:

  1. las desigualdades (sociales, lingüísticas, económicas, etc.) en el acceso a las tecnologías, a las herramientas y a las aplicaciones sobre las cuales se basa hoy en día la difusión y gestión del conocimiento;
  2. La siempre tan nociva concentración en pocas manos de gran parte de estas herramientas y tecnologías;
  3. El imponente oligopolio angloeuropeo de las publicaciones científico-académicas;
  4. La amenaza que todas estas concentraciones (no sólo de propiedad, sino también de códigos y de lenguajes) constituyen para la diversidad lingüística y cultural.

Aquí dejamos un texto de Domenico en la revista Red de Humanidades Digitales (RedHD) acerca de su ponencia:

Sin hacer la necesaria consciencia de estas problemáticas (estrechamente entrelazadas), cualquier proceso de digitalización corre el riesgo de consolidar y reforzar las brechas y desigualdades a nivel social, económico, político, cultural y tecnológico.

¿Qué guía hoy en día la digitalización del conocimiento? ¿Cuáles –y cuántos– son los modelos, los estándares y las organizaciones que la representan y la gestionan? ¿Quién habla, desde dónde lo hace y por qué lo hace? Tratar de responder a estas preguntas significa inevitablemente poner de relieve la cuestión de la soberanía epistemológica de todas las áreas geográficas fuera de la “anglósfera”, o, lo que es lo mismo, imponer a la comunidad global de las Humanidades Digitales un problema de orden geopolítico.

No obstante todos los esfuerzos aplicados en estos últimos años, la mayor parte de las herramientas intelectuales en el campo de las Humanidades Digitales siguen todavía en manos angloeuropeas: la conferencia anual (de la que la primera excepción será el DH2018, a celebrarse en México), su sitio web (sólo en inglés), la lista de correo Humanist, la revista monolingüe Digital Scholarship in the Humanities (antes Literary and Linguistic Computing), las monografía más o menos financiadas (como los Companions)…, sin contar el software, los lenguajes de programación y los así denominados “estándares”, como el que controla el Text Encoding Initiative Consortium. Además, este hecho nunca se ve suficientemente reflejado en la microfísica de las transacciones comunicativas que va desde la lengua empleada en las reuniones de las organizaciones de este campo (véanse, por ejemplo, las transcripciones disponibles en línea, exclusivamente en inglés) hasta los mecanismos de recompensa y gratificación, profundamente radicados en el sistema cultural angloamericano/europeo, que son impuestos como si fueran ‘estándares’ en cada contexto social y comunicativo. ¿Por qué, entonces, deberían nuestros colegas anglófonos declinar este enorme capital, citando a Bourdieu, de “poder simbólico”?

A propósito del capital, para nuestros colegas estadounidenses, incluso para aquellos que subrayan la ausencia de una aproximación crítica a las Humanidades Digitales, parece funcionar, especialmente por lo que respecta a la hegemonía histórica de sus propias formas de expresión y de producción (de la lengua a las formas organizativas y retóricas de la ciencia y de la tecnología, ecc.), una remoción que recuerda aquella descrita por Karl Marx en el primer libro de El Capital. En el libro V de la Ética a Nicómaco, Aristóteles analizaba las formas de valor y se preguntaba por qué cosas tan distintas como, por ejemplo, “cinco lechos y una casa” pueden ser conmensurables, es decir, tener el mismo valor. Y sin embargo aquí el análisis de Aristóteles, según observa Marx, se detiene “y renuncia al ulterior análisis de la forma de valor”. ¿Por qué? ¿Cuál es la “sustancia común” que vincula los cinco lechos y la casa? La respuesta de Marx es el trabajo humano. Ni siquiera el genio de Aristóteles podía captar el concepto de trabajo, puesto que al hacerlo minaba su propia sociedad, la griega, fundada en el trabajo esclavo: el trabajo, simplemente, no existía.

De manera análoga, los humanistas digitales anglófonos (y, en realidad, casi todos los académicos que trabajan en los grandes centros angloeuropeos de investigación), desde aquella torre de marfil que les proporciona una visibilidad y un financiamiento inconmensurables respecto al resto del mundo, remueven constantemente de su discurso “crítico” la immensa ventaja, material y simbólica, de la que gozan[^1]. Esta ventaja equivale a un excedente de trabajo para todos los que no tienen el privilegio de nacer, ser educados y trabajar en un centro epistémico de la anglósfera. El resultado, frecuentemente paradójico, es que gran parte del trabajo intelectual humano de todos los que no recibimos el jornal de los patrones de Berkeley, New York, Boston, Chicago, Cambridge, Oxford, etc. queda bajo un manto de total oscuridad y, por tanto, es irrelevante.

Pero el punto es, en realidad, este: la “relevancia”, por parafrasear a Paulo Freire, sólo puede ser producto de un acuerdo entre dominado y dominador. La remoción o el olvido que de los propios privilegios efectúa el privilegiado es condición necesaria, pero nunca suficiente. Si Scopus o Web of Science deciden qué revistas indexar, el problema no son los índices, sino nuestra subordinación a –o nuestra complicidad con– tales representaciones.

Parece necesario poner de manifiesto que las Ciencias Sociales, y especialmente la Sociología, discuten estos asuntos desde hace algún tiempo, no sólo mediante la crítica y el análisis, sino con la claridad necesaria para derribar las visiones “recibidas”:

>“An intellectual revolution against the provinciality of social science has begun. The premise of this revolution is that disciplinary sociology’s concerns, categories and theories have been formulated, forged, and enacted within Anglo-European metropoles in the interest of those metropolitan societies, and so a new “global sociology” that transcends this provinciality is necessary. The institutional dimension of this project involves a critical reconsideration of the inequalities between the wealthy universities of the United States and Europe and the poorer institutions in the Global South” (Julian Go, 2016).

Por consiguiente, las Humanidades Digitales no necesitan sólo de más cultural criticism, sino de más política. Y podría comenzar, por ejemplo, por presentar desigual batalla a favor la extensión de los conceptos de libertad, derechos y democracia sobre nuestros vestigios digitales, considerándolos a todos los efectos una extensión de nuestra ciudadanía, o sea, de nuestros cuerpos, de nuestras identidades, de nuestras lenguas y de nuestras memorias.

[^1]: Tampoco –y, quizás, especialmente– en la academia el lugar desde el que se habla es neutro respecto de aquello de lo que se habla, como nos recuerda Eileen Joy en un bellísima y combativa contribución.

*Publicado el 18 de mayo de 2017 en Infolet. Traducido del italiano por David Domínguez Herbón*

Domenico Fiormonte

Domenico Fiormonte - Territorios DigitalesDoctor por la Universidad de Edimburgo lleva trabajando en humanidades digitales desde 1992. Actualmente es profesor de Sociología de la Comunicación en el Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad “Roma Tre”. En 1996 fundó el Digital Variants Archive (http://www.digitalvariants.org), el primer recurso sobre textos literarios en múltiples versiones disponible libremente en la web. Este proyecto está evolucionando hacia la plataforma Ecdosis , un entorno de creación, edición y publicación colaborativas de trabajos literarios con múltiples capas y versiones.

Ha editado tres colecciones de textos de humanidades digitales: New Media and the Humanities: Research and Applications (ed. by D. Fiormonte e J. Usher), Oxford: Oxford University Humanities Computing Unit, 2001; Informatica umanistica. Dalla ricerca all’insegnamento , Roma, Bulzoni, 2004; La macchina nel tempo (con L. Perilli, Le Lettere, 2011).

Es autor de Scrittura e filologia nell’era digitale (Turin, Bollati Boringhieri, 2003), y, junto con T. Numerico y F. Tomasi de L’umanista digitale (Bologna, Il Mulino, 2010). Una nueva versión ampliada de este texto se publicó en inglés en 2015: The Digital Humanist. A Critical Inquiry .

También ha editado una colección de contribuciones sobre la historia de las tradiciones textuales líquidas (Canoni liquidi , Napoli, Scriptaweb, 2011). Junto con Paolo Sordi fundó en el año 2000 el primer blog italiano de humanidades digitales ( http://infolet.it/). Actualmente está interesado en la creación de nuevas herramientas y metodologías para promover el diálogo entre las ciencias y las humanidades y la diversidad biocultural (http://www.newhumanities.org/it).


Convocatorias abiertas en Ciencias Sociales y Humanidades Digitales

En MediaLab UGR mantienen desde hace tiempo una lista de convocatorias abiertas en el campo de las Ciencias Sociales y Humanidades Digitales, así como premios, ayudas, programas o becas que actualmente se encuentren con plazo de inscripción abierto.

Si te interesan estos campos, no dejes de suscribirte a su boletín por correo electrónico o en su web.

Y si conoces alguna más, no dudes en decírnoslos en los comentarios de este post para que la recoja en este este listado.

Congresos

The Affective Politics of Social Media Symposium (12-13 de octubre 2017) en Turku (Finlandia).

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Fecha límite: 9 de junio.


Adoption and Acceptance of eHealth: Beyond the current state-of-the-art, Workshop at INTERACT 2017 (25-26 de septiembre 2017) en Mumbai (India).

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Fecha límite: 9 de junio.


CFP: 12th annual GigaNet Symposium “Internet Governance in a time of global reordering” (17 de diciembre 2017) en Ginebra, (Suiza).

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Fecha límite: 10 de junio.


Dementia Lab 2017 – stories from design and research (6-7 de septiembre 2017) en Dortmund (Alemania).

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Fecha límite: 12 de junio.


HICSS – The Hawaii International Conference on System Sciences (3-8 de enero 2018) en Hilton Waikoloa Village (Hawai)

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Fecha límite: 15 de junio.


​7th Annual University of Kansas Digital Humanities Forum – Digital Storytelling & the Humanities (28-29 de septiembre 2017) en Lawrence (Kansas).

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Fecha límite: 15 de junio.


16th World Conference on Mobile and Contextual Learning (30 de octubre y 1 de noviembre 2017) en Larnaca (Chipre).

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Fecha límite: 15 de junio.


Workshop on Recommendation in Complex Scenarios ComplexRec 2017 (27-31 de Agosto 2017) en Como (Italia).

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Fecha límite: 16 de junio.


11th International Conference on Computers, Privacy and Data Protection (CPDP) 2018 – The Internet of Bodies (24-26 de Enero 2018) en Bruselas (Bélgica)

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Fecha límite: 16 de junio.


7th International Conference on e-Democracy (14-15 de diciembre 2017) en Atenas (Grecia).

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Fecha límite: 16 de junio.


SPeL 2017 – 10th International Workshop on Social and Personal Computing for Web-Supported Learning Communities (20-22 de septiembre 2017) en Cape Town, (Sudáfrica).

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Fecha límite: 18 de junio.


10th edition of the NEM Summit Conference (New European Media Initiative)  (29-30 de noviembre 2017) en Madrid (España).

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Fecha límite: 26 de junio.


1st Conference on Advanced Research (ANZCAR 2107) (17-18 de julio 2017) en Melbourne (Australia).  

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Fecha límite: 30 de junio.


Conference on Radical Networks (19-22 de octubre 2017) en Brooklyn (Nueva York)

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Fecha límite: 30 de junio.


Conferences on Digital Archives in the Commonwealth Summit (13 de octubre 2017) en la Universidad de Virginia (Estados Unidos).

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Fecha límite: 30 de junio.


Digital Intimacies 3.0: Connections & Disconnections Symposium (13-15 de noviembre 2017) en Melbourne (Australia)

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Fecha límite: 30 de junio.


15th International Conference on Cyberspace 2017 (24-25 de noviembre 2017) en  Brno (República Checa)

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Fecha límite: 15 de julio.


16th International Semantic Web Conference (ISWC 2017) (21-25 de octubre 2017) en Viena (Austria) // and Workshop on Humanities in the Semantic Web – WHiSe II

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Fecha límite: 21 de julio.


Japan in the Digital Age – One-day Symposium (20 de octubre 2017) en la Manchester Metropolitan University (Inglaterra).

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Fecha límite: 4 de agosto.


International ZeMKI conference “The Mediatization of Time: New perspectives on media, data and temporality” (7-8 de diciembre 2017) en Bremen (Alemania).

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Fecha límite: 1 de septiembre.


23rd annual meeting of the Intelligent Interfaces Community and Serves ACM IUI 2018 (7-11 de marzo 2017) en Tokio (Japón).

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Fecha límite: 1 de octubre.


Concursos, becas, recomendaciones, programas y ayudas

Libro “The Datafied Society” escrito por Es, Karin van & Schäfer, Mirko Tobias, y publicado este año 2017 por la Amsterdam Publicity Press.

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Libro: “New Open Access Book: Visualising Facebook”, escrito por Miller, Daniel and Sinanan, Jolynna, y publicado en Marzo de 2017 por UCL Press.

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Libro: Social Media: A Critical Introduction (2ª Edición), escrito por Fuchs, Christian, y publicado este año 2017 por Sage Publishing.

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Libro: Networked: The New Social Operating System (MIT Press), escrito por Lee Rainie y Barry Wellman, publicado en abril de 2012.

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Libro: The Citizen Marketer: promoting political opinion in the social media age, escrito por Joel Penney, disponible en la Oxford University Press en 2017.

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Call for papers: Número especial sobre el desempleo tecnológico: dilemas para la ética y el bienestar social.

La revista Ética y Bienestar Social se resume e indexa en: E-Lib Bremen, NAVER, PsycINFO, PsycTESTS, y el Instituto de Asistencia Social para la Excelencia (SCIE)

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Call for papers: eJournal of eDemocracy and Open Government (JeDEM) Special Issue on Progress, Insights, and Implications of the Open Government Partnership.

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Fecha límite: 15 de junio.


Call for chapters: El Núcleo de Investigación en Relaciones Internacionales (NUPRI) de la Universidad de São Paulo (USP) está recibiendo propuestas de capítulos para la próxima publicación sobre Gobernanza de Internet en el Sur Global.

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Fecha límite: 15 de junio.


Call for papers: Radical Feminist Storytelling and Speculative Fiction: Creating new worlds by re-imagining hacking in a Journal of Gender, New Media, and Technology.

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Fecha límite: 20 de junio.


Gender, sexuality and digital culture: A half day symposium el 26 de junio en la Universidad de Londres (inglaterra).

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Beca universitaria de investigación en ZeMKI, Centre for Media, Communication and Information Research de la Universidad de Bremen (Alemania)

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Fecha límite: 30 de junio.


Fotografía titulada textura m152, por Luiz Fernando Reis, con licencia CC by-2.0.


Ponencia de Paul Spence sobre multilingüismo y cultura digital en “Territorios Digitales”

El I Congreso Internacional “Territorios Digitales” está cada vez más cerca y hay algunas ponencias invitadas que ya están confirmadas. Por ejemplo, Paul Spence, procedente del King’s College London, que estará presente con su ponencia “Mapeando las interacciones entre el multilingüismo y la cultura digital”.

Paul Spence es profesor titular del Departamento de Humanidades Digitales del King’s College London, con formación académica en estudios de la lengua castellana (tanto de España como de América). Su investigación abarca cuatro áreas: la beca textual digital, la edición digital, la pedagogía de las humanidades digitales y las perspectivas globales sobre la producción de conocimiento mediada digitalmente.

Paul Spence se unió a King’s en 2001 y dirigió el equipo de investigación ‘Digital Text’ aquí desde 2003 hasta 2010, cuando fue responsable del desarrollo de sofisticados y semánticamente enriquecidos marcos para la recuperación de información y publicación digital en más de 30 proyectos de investigación. Ha liderado y gestionado investigaciones sobre humanidades digitales en varios proyectos interdisciplinarios. Entre sus publicaciones, se encuentran artículos como ‘Creación y difusión del conocimiento en la era digital’, ‘A historial perspective on the digital humanities in Spain’ o el Prólogo: La investigación en Humanidades Digitales en el mundo hispano del libro Ciencias Sociales y Humanidades Digitales, el cual os copiamos a continuación:

Nadie puede negar el impacto de la cultura digital sobre la investigación científica en los últimos años, un hecho que resulta desconcertante y sirve de inspiración a la vez. Mi experiencia personal sale del campo de las ‘Humanidades Digitales’, un campo en auge que en parte surge de la ya histórica ‘informática humanística’ con raíces en los años cincuenta, y que se une con (y a veces se enfrenta a) otras áreas científicas interesadas en los efectos de la tecnología digital. Estas áreas comprenden desde los estudios de la comunicación o los estudios de cultura digital hasta los nuevos medios, la documentación, la investigación en multimedia, la cibercultura y e-Research. Las Humanidades Digitales son un área científica que ha pasado de ser un espacio para la experimentación tecnológica en aplicaciones literarias y lingüísticas, empleando bases de datos, análisis de texto electrónico o sistemas de marcación digital  (por nombrar solo tres ejemplos), a ser un campo que abarca casi todas las áreas tradicionales y emergentes de las humanidades (aunque todavía con distintos niveles de penetración), que se aprovecha de cualquier innovación tecnológica aplicable a la ciencia (por ejemplo: la literatura digital, las bibliotecas digitales, el análisis geoespacial de lugares históricos, técnicas Big data para explorar archivos agregados, pedagogía digital o el análisis de redes sociales) y que funde procesos de creación y construcción/representación con una reflexión amplia y profunda sobre los efectos de la tecnología en la enseñanza y la investigación científica.

Es llamativo el contraste entre su presencia mediática notable o su formalización en decenas de asociaciones regionales y locales a nivel mundial (muchas de ellas asociadas a la Alliance of Digital Humanities Organizations – ADHO) por un lado y, por otro, su falta de institucionalización formal. Las instituciones universitarias, la verdad sea dicha, quieren posicionarse en la cresta de una ola digital que genera innovaciones en nuestras maneras de crear, gestionar y divulgar el conocimiento, pero todavía se muestran indecisas en muchos aspectos sobre cómo responder a los retos importantes que la tecnología digital plantea para las prácticas científicas, donde todavía imperan criterios tradicionales provenientes de la edad impresa en los sistemas de comunicación, publicación y evaluación. Por otro lado, los investigadores en temas digitales a veces han tenido dificultad a la hora de crear una visión científica integrada que fusione aspectos prácticos y teóricos, y que sepa responder ante las necesidades actuales de investigadores en ciencias sociales y humanidades. Se escuchan reacciones a veces polarizadas en las instituciones académicas ante estas transformaciones digitales: por eso, el papel de las humanidades es mediar entre el mundo tecnológico y las humanidades, evitando tanto el tecno-positivismo y el fervor dogmático por lo nuevo, como el rechazo frontal a cualquier innovación que pueda afectar a una cultura científica que en algunos aspectos empieza a oxidarse.

La investigación en Humanidades Digitales en el mundo castellanohablante no siempre ha recibido la atención que merece, y la ausencia de representación formal ha sido un factor significativo en su falta de visibilidad internacional, pero ahora la existencia de dos asociaciones, Humanidades Digitales Hispánicas (HDH) y RedHD, ayuda a fomentar el campo en lengua castellana, y a avanzar en los debates sobre su estatus en España e Hispanoamérica. Quizás lo que más urge en estos momentos son publicaciones formales que contribuyan al desarrollo de la disciplina a nivel científico en todas sus dimensiones, por lo que es muy importante la publicación de libros como este, enfocado en e-Research e investigación en colaboración, pero que abarca en realidad muchos aspectos teóricos y prácticos de las Ciencias Sociales y Humanidades Digitales.

Conoció a Esteban Romero Frías, director de MediaLab UGR, en el primer congreso de la sociedad de Humanidades Digitales Hispánicas en julio de 2013, un congreso que reunía a varios investigadores interesados en herramientas, bibliotecas digitales, gestión de archivos, literatura digital, blogs y redes sociales, edición digital y el proceso de divulgación de la investigación, aunque ya tenía noticias del trabajo inspirador de grupos como GrinUGR en países hispanohablantes desde hace tiempo. Aunque la relación institucional a nivel local o nacional puede variar, “Ciencias Sociales y Humanidades Digitales” ejemplifica la estrecha relación entre la investigación digital en ciencias sociales y humanidades a nivel internacional, con algunos de los investigadores más innovadores en el campo en este momento. Este libro demuestra la importancia de buscar una visión integrada, desde una perspectiva crítica, de temas tan variados como e-Research, los estudios sobre las tecnologías web, los Big Data, la investigación digital colaborativa, la enseñanza y el aprendizaje digital, y cuestiones epistémicas sobre el futuro de las ciencias sociales y humanidades mismas.

Fuente: GrinUGR.

Fotografía: GrinUGR.


Construyendo unas Ciencias Sociales y Humanidades Digitales: I Congreso Internacional “Territorios Digitales” de MediaLab UGR

MediaLab UGR, como parte del Vicerrectorado de Investigación y Transferencia de la Universidad de Granada (UGR), organiza el I Congreso Internacional “Territorios Digitales” – Construyendo unas Ciencias Sociales y Humanidades Digitales, que se celebrará en Granada entre los días 29 y 30 de junio de 2017.

Para favorecer la discusión académica, no académica y social, así como el debate y el encuentro entre todos los asistentes, el Congreso propone algunas áreas temáticas, que en cualquier caso están abiertas a otras propuestas de interés dentro del amplio campo de la transformación digital de las Ciencias Sociales y las Humanidades.

Para conocer toda la información aquí dejamos el enlace a la página oficial del Congreso.


El impacto de las «altmetrics» que miden el impacto

Recurrir a la definición fijada, pulida y resplandeciente que ofrece la Real Academia de la Lengua suele ser un recurso socorrido para tratar de contrastar con la realidad las suspicacias que merezca el uso común dado a un determinado concepto. Procediendo así, se encuentra que una de las entradas para el término «impacto» corresponde al “[e]fecto de una fuerza aplicada bruscamente”. De tal modo, la Cienciometría, disciplina encargada del estudio y evaluación de la producción científica, lleva décadas ocupándose de cómo los productos de la actividad científica generan un efecto en la institución científica al ser aplicados en ella “bruscamente”. Lejos de modificar su planteamiento, en época reciente se ha asistido justo al proceso inverso, es decir, tales concepciones de los outputs científicos han trascendido los estudios bibliométricos convencionales para alcanzar, por un lado, las nuevas formas de baremar la calidad científica que los recursos digitales auspician (altmetrics); y, por el otro, a aquellas dimensiones de la labor del académico que habían escapado a las garras de los protocolos y estándares de evaluación, como ocurre con el denominado «impacto social».

Pues bien, altmetrics e «impacto social» de la labor académica mantienen una relación muy estrecha entre sí. No es ésta profunda ni necesaria, sin embargo, sino contingente, marcada por la oportunidad. Las conocidas como altmetrics son nuevos indicadores para medir la producción científica que se basan o derivan de las plataformas de comunicación de la Web (Torres-Salinas et al., 2013). En un sentido estricto, su campo de acción lo constituyen las interacciones de los usuarios con los materiales generados por los investigadores (papers, libros o capítulos de libros, etcétera); si bien no es menos cierto que su misma definición no las subsume a estos. Es decir, casi cualquier objeto digital o tipo de interacción susceptibles de protocolos de evaluación, pueden tildarse de altmetrics. La ulterior imbricación de lo “social” en las altmetrics sobrevino ante la incapacidad manifiesta de tales procedimientos de medición del «impacto» para determinar qué es exactamente lo que estaban ponderando (Torres-Salinas et al., 2013). Se llegó a la conclusión de que no se podía tratar de la repercusión académica, pues no todos los usuarios de las plataformas analizadas eran científicos. Esa heterogeneidad de las audiencias, a la manera de los medios de comunicación convencionales, convirtió a la etiqueta «impacto social» en un comodín. De tal modo, queda fuera de lo computable la contribución efectiva que pueda hacerse a la mejora del bienestar social, o el carácter fecundo de su aporte al debate acerca de cómo vivimos y nos organizamos en sociedad; el «impacto» no es qué hace esa investigación por la sociedad, sino qué hace la sociedad con esa investigación. El matiz resulta determinante.

En esta translación y actualización del concepto de engagement, fuera fruto del azar, de la serendipia o de la inconsistencia conceptual o metodológica de la nueva propuesta evaluativa, el impacto venía dado por su carácter revelador. En una época tan temprana para la adopción de las herramientas digitales para la comunicación científica como es el año 2013 (un año atrás, Fitzgerald, 2012, describía un sistema de revisión de publicaciones comunitario sostenido en las métricas de las interacciones web, sin usar en ningún momento el término altmetrics, tan bisoño por entonces), ya comenzaba a percibirse que el campo de las mediaciones ciencia-sociedad, tradicionalmente dominado por la industria mediática en su sentido más amplio, se encontraba en plena transformación.

La mayor parte de la población no experimenta la actividad científica, no accede a su actualidad, sino a través del relato que otros hacen sobre ella. Antes, los medios de comunicación. Ahora, todas esas plataformas comunicativas que pueden resumirse, sucintamente, en redes sociales. Nuevos medios para viejos propósitos. Periódico, radio o televisión ya jugaron su papel en la búsqueda de la complicidad de los públicos por parte de la institución científica. En algunos casos, además, con efectos extremadamente positivos: en comunicación científica, se suele hablar del efecto The New York Times para describir el incremento de citas recibidas por un artículo científico cuando la investigación a la que aquel remite es objeto de noticiabilidad para el periódico norteamericano. Análogos efectos se han encontrado al hacer el mismo estudio en otras publicaciones señeras. Sucintamente, la proyección mediática de la práctica científica revierte de modo positivo en su repercusión académica.

La Comunicación Social de la Ciencia no se conformó hace diez años, ni es deudora, en pequeño o amplio grado, de las plataformas comunicativas de la Web (ni qué decir de las redes sociales). Como estrategia comunicativa deliberada y centralizadamente implementada, su origen se remonta tan atrás como lo hace la constitución de los sistemas nacionales de ciencia y tecnología (estructuras jerárquicas y piramidales de toma de decisiones y emplazamiento de recursos), tras la II Guerra Mundial. Su fin es incidir en la opinión pública para crear un estado favorable a la prosecución de la investigación científica, y, en ese sentido, se convierte en una herramienta de intervención política de primer orden. Al fin y al cabo, sobre el voto y los impuestos del ciudadano se sustenta la continuidad de la financiación de la práctica científica (Arboledas, 2016). Informar e instruir al ciudadano, considerado como un lego en materia de ciencia, se convierte en recurso estratégico de gran valor.

En el nuevo escenario auspiciado por las plataformas comunicativas generadas en la Web, entre los muchos y muy notables cambios introducidos en las nuevas mediaciones ciencia-sociedad, cabe destacar que es responsabilidad absoluta del académico el llevar a cabo la labor de engagement, sin más soporte que su propia competencia digital. Este extremo no se revela en todo su esplendor y extensión hasta que la nueva concepción de las altmetrics hace acto de presencia, abandonando la medición de las menciones a un determinado artículo o producto científico en las interacciones entre usuarios de las plataformas comunicativas (en continuidad con la lógica de la bibliometría convencional; sólo cambia el formato de comunicación en el que la citación se registra), para centrar su foco de atención en las redes de relaciones que el investigador teje en estos mismos espacios. La nueva aproximación metodológica se conoce como “interaction approach” (Ràfols et al., 2017), y parte de la asunción de que el «impacto social» no se explica sin búsqueda de la complicidad, como tampoco puede concebirse fuera del contexto de interacciones en el que el engagement toma forma.

La red de relaciones que ocupa el estudio bajo el prisma de esta propuesta novedosa, viene dada por la estructura de interacción “seguidores-seguidos” que un investigador cualquier sometido a evaluación ha forjado en Twitter, al dar esta constancia del interés mutuo entre dos entidades y facilitar la comunicación bidireccional. Tal procedimiento, además, permite aunar cantidad y calidad de la audiencia, estratificándola en función de unos ciertos parámetros. Romero-Frías y Robinson-García (2017) implementan esta metodología para ponderar si el laboratorio universitario de innovación Medialab UGR alcanza a su público objetivo. Mutatis, mutandis, sólo hay que reemplazar ese ente por el investigador objeto de evaluación, y determinar a priori cuál debe ser su target de audiencia. «Impacto social» transfórmase en reconocimiento social, aspecto que funciona en un plano bien distinto al de la calidad de la producción científica medida en términos de contribución al bienestar social. Y el reconocimiento, a su vez, se formula operativamente como influencia y capacidad de informar la política científica, académica y, por qué no, también económica.

Esto, en cuanto a las consecuencias postreras, en el dominio teórico-político, de la definición silente que los protocolos de medición del «impacto social» articulan. En el dominio específico de la praxis, las altmetrics creadas para ponderar el impacto, han terminado por impactar, y con gran fuerza, en la estructura de la actividad científica. En tanto que el engagement se convierte en objeto de evaluación de la actividad de un investigador, sus beneficios dejan de ser indirectos (potencial incremento de su citación a tenor de su exposición pública), y pasan a ser directos e inmediatamente tangibles, coadyuvando a su promoción al interior de la meritocrática institución mertoniana. Por contrapartida, su incorporación a los protocolos de evaluación convierte a esta pretensión de confidencia con el público (o con públicos específicos) adopta un carácter coactivo. El académico está obligado a adoptar e incorporar a sus rutinas el empleo de plataformas comunicativas y redes sociales, pues buena parte de sus opciones de medro en el seno de la comunidad científica terminarán por jugarse en ese terreno. Así pues, la «acccelerated academy» no disminuye su ritmo; sólo ha modificado su ruta.

Estando en las postrimerías de esta entrada de blog, todavía no se ha referido ninguna definición formal de «impacto social», pese a haber ocupado el centro de la reflexión. Ello encuentra su razón de ser en el hecho de que no es éste concepto en disputa, de ahí que suela darse por conocido y asimilado; es la forma de operativizar, computar y evaluar lo que resulta objeto de controversia. Quizás sea éste signo del reconocimiento de una derrota, o tal vez la constatación de una renuncia, pues el público sigue permaneciendo cautivo de un desarrollo científico en el que sólo parcial y puntualmente participa (proyectos de crowd science, en los que el involucramiento de más amplios públicos responde a un fin instrumental), y cuya política rectora lejos está de comandar. Queda fuera de toda duda que este extremo no va a cambiar por más que hogaño, para ponderar la brusquedad con la que el académico repercute con su trabajo en la sociedad, se deje de evaluar el contenido de su bloc de notas de trabajo y se pase a hacerlo de su agenda de contactos.

 

Bibliografía

ARBOLEDAS, Luis (2016). Las empresas spin-off, bajo el prisma de la Comunicación Social de la Ciencia. Trabajo de Fin de Máster. Universidad de Granada.

FITZGERALD, Kathleen (2012). “Beyond metrics: Community authorization and open peer review”, en GOLD, Matthew K., Debates in the Digital Humanities. Minneapolis, University of Minnesota Press.

TORRES-SALINAS, Daniel; CABEZAS-CLAVIJO, Álvaro; JIMÉNEZ-CONTRERAS, Evaristo (2013). Altmetrics: Nuevos indicadores para la comunicación científica en la Web 2.0, en Comunicar, 21 (41), pp. 53-60.

RÀFOLS, Ismael; ROBINSON-GARCÍA, Nicolás; VAN LEEUWEN, Thed N. (2017). Using altmetrcis for contextualised mapping of societal impact: From hits to networks. SSRN. [Recurso electrónico]. Consultado el 24 de abril de 2017.

ROMERO-FRÍAS, Esteban; ROBINSON-GARCÍA, Nicolás (2017). Laboratorios sociales en universidades: Innovación e impacto en Medialab UGR. Comunicar, 25 (51), pp. 29-38.

 

Fotografía: Impact, por Walter-Wilhelm, con licencia CC-by-2.0.

 


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