Viaje al centro de las Humanidades Digitales (III). Parajes imposibles

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Cuaderno de bitácora. Día 15 de nuestra expedición. Por fin el equipo de Knowmetrics ha dado inicio a su andadura. Apenas hemos intercambiado palabra desde que emprendimos el viaje. El silencio, un gemido mudo de estupefacción, se ha convertido en moneda de curso corriente en nuestra pequeña comunidad desde que abandonamos la superficie y nos sumergimos en las profundidades insondables de las Humanidades Digitales. Desde entonces, lo único que se intercambia entre los expedicionarios son miradas incidentales, breves, ocasionales. Ojos que pueden holgarse en la admiración de lo inefable, no desean contemplar nada más. Así andan mis correligionarios, mirando sin ver, esforzándose por dar registro de hasta el más insignificante detalle de los parajes que nos circundan y de los que quedaron atrás. Belleza nunca antes conocida por el hombre, quieren grabarla a fuego en su conciencia, como ya lo está en sus corazones.

Y es que el verbo se queda corto. La geografía, a estas profundidades en el seno de las Humanidades Digitales, ha sido cincelada por leyes físicas que no se conocen en la superficie. Por ejemplo, la forma canónica de institucionalización de la investigación y práctica en las Humanidades Digitales, denominada «centro» (Romero-Frías y Del-Barrio-García, 2014), apenas cuenta con una presencia residual en tanto que entidad promotora de los congresos en el ámbito celebrados en España en el último año. A ello se suma que el departamento universitario, forma privilegiada de estructuración y reconocimiento de una disciplina científica (Romero-Frías y Del-Barrio-García, 2014), ni siquiera se haga presente entre los convocantes. En los eventos auspiciados para facilitar la colaboración entre humanistas digitales que como tales se reconocen, con independencia de su trayectoria académica, y dar continuidad a la construcción de un sentimiento comunitario; aquellas estructuras organizativas de las que tal campo de estudios, por regla consuetudinaria o tradición normativa, se dota, se hallan completamente ausentes. De tal modo, el primer gran aporte hecho por Knowmetrics en esta prospección toma la forma de una duda razonable, pues ¿puede afirmarse que las Humanidades Digitales se encuentran consolidadas como campo de estudios en España?

Que el departamento no aparezca entre las entidades organizadoras no significa que la universidad no tenga peso en la organización de tales eventos. De hecho, en sus diferentes instancias jerárquicas (grupos de investigación, proyectos de investigación, facultades o las propias universidades) monopoliza tales convocatorias casi por completo. Emerge, en este punto, un segundo fenómeno de gran interés para la investigación. Lejos de lo que autores como Rodríguez-Ortega (2014) pudiesen aducir, este campo de estudios, con su concepción disruptiva de la sociedad y la cultura, no ha sido capaz de problematizar los fundamentos mismos de academia. Mas, a la inversa, las Humanidades Digitales sí están viéndose cuestionadas dada su progresiva implantación en el seno de los reductos universitarios. Según parece, las universidades están aceptando de buen grado los retos que a su propio designio y destino aquellas plantean; de ahí que no tengan reparo alguno en tomar la dirección de los congresos que pretenden poner en crisis su propia existencia como institución social. Ahora bien, si esta apuesta decidida por dar impulso a las Humanidades Digitales entre las universidades españolas deriva de la persecución de quimeras o fines espurios, esto es, si las universidades pretenden “sumarse al carro de lo digital” (Spence, 2014), la misma concepción de esta investigación limita el que se puede lanzar aseveración fundamentada alguna al respecto. Sólo el tiempo constituirá un juez válido del compromiso hecho manifiesto por las instituciones superiores españolas de docencia e investigación respecto de la promoción y visibilización de las Humanidades Digitales.

Diferentes ritmos de implantación

Si bien es difícil considerar la consolidación de las Humanidades Digitales como hecho consumado en España –dentro de la academia, pero, muy particularmente, fuera de la misma–; no es menos cierto que la convocatoria de y la participación en los diferentes congresos analizados por el equipo de Knowmetrics puede concebirse como un firme compromiso, materialización de la voluntad de lograr tan ansiada implantación. La comunidad de los humanistas digitales ha de congratularse por la existencia de tan extenso número de iniciativas, tanto a nivel micro (sujetos particulares, grupos o proyectos de investigación) como a nivel macro (facultades, universidades, organismos sin ánimo de lucro o fundaciones), que persiguen dar reconocimiento a su actividad, estimular la colaboración y concitar nuevas vocaciones en este campo de estudios. Sin embargo, cada universidad implementa una estrategia diferente para tratar de lograr el fin perseguido; hecho constatable al poner en relación la adscripción institucional de los sujetos que toman parte en los eventos, por un lado, y las entidades académicas que convocan y acogen tales congresos, por el otro. Así, es posible establecer hasta tres tipologías distintas de universidades, en función del modo en el que entran en relación con el conjunto de la comunidad de las Humanidades Digitales, como actores o nodos de esa red, a saber:

  • Universidades con prestigio entre los humanistas digitales, pero sin congreso propio.
  • Universidades sin apenas prestigio en la comunidad de humanistas digitales, pero que sí han acogido un congreso.
  • Universidades que son, simultáneamente, prestigiosas y que han contado con su propio congreso.

La noción de Prestigio viene dada en virtud del número de conferenciantes pertenecientes a una misma institución académica que han sido invitados a participar en congresos no acogidos por su alma mater. El promedio global se sitúa en 2,2 ponentes propios en eventos ajenos. Toda universidad que se encuentre por encima de este valor, será tomada como prestigiosa. Así, entre aquellas academias que cuentan con el reconocimiento de la comunidad de los humanistas digitales, pero que no han celebrado en 2016 y principios de 2017 un congreso propio, se encuentran las universidades de Barcelona, Granada, Valencia, Alicante y Santiago de Compostela. Algunas ya se encuentran en aras de cambiar de categoría (o ascender en el escalafón, según se quiera concebir), como sería el caso de la Universidad de Granada, la cual celebrará los días 29 y 30 de junio su congreso Territorios Digitales.

En segundo lugar, se encuentran aquellas universidades que han rubricado su apuesta, como institución, por promover y visibilizar a las Humanidades Digitales mediante el hospedaje de algún encuentro; pero que cuentan con escaso o ningún prestigio entre los académicos del área. Son los casos de la Universidad de Sevilla, la Universidad de Castilla-La Mancha, la Universidad de Extremadura y la Universidad Carlos III de Madrid. En todos sus congresos, además, la proporción de ponentes oriundos respecto de los foráneos es bastante acusada.

Finalmente, existen sólo dos casos en los que una universidad aúne el prestigio y la condición de huésped de un evento que presentase por temática central las Humanidades Digitales, como serían la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Si bien ambos merecían un examen detenido, centrar el foco en la UNED permitirá revelar una nueva de esas contradicciones que, a fuerza de sucederse, van a acabar por considerarse ínsitas al mismo despliegue de las Humanidades Digitales en España.

De las cinco convocatorias en las que la Universidad Nacional de Educación a Distancia toma parte, cuatro de ellas corrieron a cargo de la profesora de Literatura Medieval y del Siglo de Oro Elena González Blanco. Ningún otro académico ha tenido semejante grado de proyección en las Humanidades Digitales en España, pues nadie había sido invitado a participar en los congresos con tanta asiduidad. ¿Y quién es Elena González Blanco? La actual presidenta de la Sociedad Internacional de Humanidades Digitales Hispánicas, institución señera en el campo de estudios que le da nombre en España. Su cargo le confiere una paradójica posición, convirtiéndose en gatekeeper de este espacio presuntamente abierto y sin fronteras que son (o deberían ser) las Humanidades Digitales. Su mera presencia pretende conceder a la convocatoria un marchamo de legitimidad dentro de la comunidad de los humanistas digitales, facilitando su visibilización y el reconocimiento entre los iguales. No debe ser casual que su participación se produzca en los congresos de tres de las cuatro universidades que adolecen de prestigio.

De todo lo anterior, cabe deducirse que existen, al menos, tres modalidades y dos ritmos distintos de implantación de las Humanidades Digitales al interior de las instituciones superiores de docencia y ciencia en el Estado español; al menos, en lo que a este respecto dejar translucir el grado de implicación de las diferentes universidades en los diferentes congresos celebrados en fechas recientes. Las modalidades ya se han expuesto más arriba. En lo que refiere a los ritmos, que no es sino otro modo de examinar la relación de cada entidad respecto de la comunidad en su conjunto, considerada como una red de relaciones, es posible hacer distinción entre la marcha lenta y la marcha rápida. La primera alterna influencia y prestigio según cada caso particular; la segunda, por su parte, aúna a ambas para una misma institución.

Conclusión tentativa

En el Estado español, las Humanidades Digitales avanzan moviéndose en la tensión entre la continuidad y la transformación, espoleadas por el despliegue de sus propias contradicciones. Hogaño, se encuentran en un punto de impasse, un momento de transición en el que su propia consolidación como campo de estudios se haya en juego, pero del que es difícil prever su evolución ulterior. Si largo ha sido el camino recorrido hasta la fecha; asaz extenso parece ser el que resta todavía por hollar. Y eso es igualmente aplicable a la labor de los propios expedicionarios de Knowmetrics. Seguimos.

Fotografía: Giant’s Causeway, por Stefan Kloop, con licencia CC by-nc-nd-2.0

 

BIBLIOGRAFÍA

RODRÍGUEZ-ORTEGA, N. (2014). “Humanidades Digitales y pensamiento crítico”, en ROMERO-FRÍAS, E. y SÁNCHEZ-GONZÁLEZ, M. (editores), Ciencias Sociales y Humanidades Digitales. Técnicas, herramientas y experiencias de e-Research e investigación en colaboración. La Laguna (Tenerife), Cuadernos Artesanos de Comunicación.

ROMERO-FRÍAS, E. y DEL-BARRIO-GARCÍA, S. (2014). Una visión de las Humanidades Digitales a través de sus centros. El Profesional de la Información, 23 (5), pp. 485-492.

SPENCE, P. (2014). “La investigación en Humanidades Digitales en el mundo hispano”, en ROMERO-FRÍAS, E. y SÁNCHEZ-GONZÁLEZ, M. (editores), Ciencias Sociales y Humanidades Digitales. Técnicas, herramientas y experiencias de e-Research e investigación en colaboración. La Laguna (Tenerife), Cuadernos Artesanos de Comunicación.

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