Viaje al centro de las Humanidades Digitales (VI). Investigadores

La primera expedición del equipo de Knowmetrics ha tocado a su fin. Ha sido un viaje largo y agitado con rumbo al centro de las Humanidades Digitales en España, pero podemos sentirnos satisfechos. Más sabios y maduros arribamos a nuestra particular Ítaca, que ya se divisa en el horizonte. Y ello merece todo el esfuerzo que ha sido necesario hasta llegar aquí.

En las entradas previas de Viaje al centro de las Humanidades Digitales, se ha indagado en extenso acerca de qué hacen los humanistas digitales (proyectos de investigación); qué tipo de productos resultan de su actividad académica (artefactos digitales y otros outputs); y a qué entidades pertenecen (adscripción institucional). Sin embargo, todavía queda un último puerto en el que atracar antes de dar por concluida la expedición: hay que conocer quiénes son y qué propiedades caracterizan a estos miembros de la comunidad de las Humanidades Digitales en españa. Y a ello se consagrará esta última entrada de la serie.

La información al respecto fue extraída de las 37 respuestas al cuestionario que se difundió entre el conjunto de los participantes de los congresos dedicados a las Humanidades Digitales que se celebraron en el último año en España. Para los 33 sujetos únicos finalmente identificados, dos fueron los dos grandes planos que ocuparon el análisis: por un lado, su adscripción institucional, englobando también en este punto el cargo en la actualidad desempeñado en el seno de la universidad (en caso de que, efectivamente, se encuentren vinculados laboral o estatutariamente a la institución académica); la identidad digital sería el otro aspecto tomado en consideración. Este último remite al uso que los investigadores hace de las herramientas y plataformas comunicativas de la Web, componente esencial del conocido como digital scholarship.

filiación institucional

Codificando la adscripción institucional de los humanistas digitales en virtud de la dicotomía Academia – Sociedad Civil, los datos muestran un dominio absoluto de la primera categoría de la dupla. Apenas el 9% de los 33 sujetos identificados consignan una vinculación laboral o profesional distinta a la universitaria, que suele ser, además, compatibilizada con estudios universitarios o algún cargo dentro de la academia (algo posible mediante la figura del profesor asociado). De entre quienes sí desarrollan su trabajo al interior de los reductos universitarios, la Universidad Complutense de Madrid es la que cuenta con mayor representación, algo lógico, teniendo en cuenta que era, de largo, la institución con mayor presencia en el conjunto de los encuentros sometidos a examen. El resto de sujetos encuestados provienen de hasta once universidades españolas distintas, que totalizan entre uno y tres empleados entre los sujetos encuestados.

Salvo excepciones puntuales y poco habituales, cualquier miembro de la comunidad universitaria puede englobarse en uno de los tres grandes grupos en base a los que ésta se estructura, a saber, Personal Docente e Investigador (PDI), Personal Administrativo y de Servicios (PAS), y Estudiantes. Con los datos recabados mediante el cuestionario, es posible determinar qué sector o sectores de los antemencioandos se muestran más activos en el campo de las Humanidades Digitales. Así, el peso relativo de cada uno de los grupos en el conjunto de los sujetos analizados, quedaría como sigue:

  • Personal Docente e Investigador (incluyendo a contratados pre y posdoctorales), 87,5%.
  • Personal Administrativo y de Servicios, 3%.
  • Estudiantes (incluyendo aquellos doctorandos que no cuentan con becas FPI, FPU o similares), 9%.

Para poner en perspectiva los resultados obtenidos, es indispensable tomar en consideración dónde y cómo fueron recopilados los sujetos de estudio. Los congresos, jornadas, simposios, etcétera, suelen reservarse para aquellas personas con un cierto bagaje investigador y docente. Además, muchos de esos encuentros tienen por objeto suscitar vocaciones y complementar la formación. Su público objetivo son los estudiantes e, incluso, el personal no investigador de la universidad; de ahí se deriva la escasa presencia que estos perfiles tienen entre los participantes en tales actividades. Quizás, procedimientos diferentes de identificación de casos conduzcan a resultados disímiles, de ahí que estos datos deban tomarse con cautela. Sin embargo, el trazo de la tendencia que dibujan es nítido y firme, por lo que no resulta descabellado aventurar que sucesivas indagaciones en la materia, lejos de ofrecer refutación, confirmarán la imagen que aquí se comienza a bosquejar al respecto de los sectores dentro de la academia más activos en el campo de las Humanidades Digitales.

Si bien la categoría de PDI aglutina a un mayor número de los humanistas digitales identificados, la distribución de estos en los diferentes puestos de responsabilidad que pueden ocuparse no resulta en absoluto equilibrada. “Profesor titular” y “Catedrático” son los dos niveles dentro de la jerarquía universitaria en los que se concentran más sujetos analizados, con hasta el 60% de los académicos. Profesores contratados doctores, profesores ayudantes doctores, profesores asociados y contratados pre y posdoctorales se reparten el 40% restante.

identidad digital

Como se consignó más arriba, la identidad digital es uno de los pilares sobre los que descansa el conocido como digital scholarship, es decir, el empleo de diferentes recursos digitales (entre ellos, las plataformas de comunicación 2.0) con fines de investigación, o, más generalmente, académicos. Las redes sociales y las páginas web o blog personales son componentes constitutivos de esta nueva concepción de la actividad científica; estas herramientas no sólo sirven de complemento a los canales de comunicación entre académicos más convencionales (Robinson-García et al., 2011), sino que proyectan su misma laboral sobre el conjunto de la sociedad, dando un nuevo cariz al public engagement. Sobre su uso se interrogó a los investigadores sometidos a estudio, a fin de indagar un poco más en la importancia que estos productos cobran en el seno de las Humanidades Digitales en España.

Un primer dato significativo es que el 15% de los encuestados reconocía no disponer de ninguno de los recursos considerados en la investigación, esto es, carecían de identidad digital. Si bien baja, la cifra en absoluto resulta residual. Además, 4 de estos cinco sujetos habían participado en proyectos de investigación por ellos mismos catalogados con la etiqueta de “Humanidades Digitales”. Este resultado urge una reflexión amplia y fecunda sobre cómo está implantándose el digital scholarship en la universidad española, así como si la proyección pública del académico mediante el empleo de las plataformas comunicativas web contribuye, y en qué medida lo hace, al desarrollo de su labor y la consecución de los objetivos ínsitos a esta.

El escaso interés que suscita la gestión y mantenimiento de un blog o página web personal, quizás motivado, como aseveran Gruzd y Goertzen (2013), por el esfuerzo y el consumo de tiempo que ello implica, contrasta con el uso extensivo dado a las redes sociales cuando revisten fines académicos. Mientras que sólo el 45% de los encuestados afirma tener web o blog propios, el 85% reconoce utilizar las nuevas plataformas de interacción en el marco de su digital scholarship. Sin embargo, no son aquellas redes sociales que tienen a los investigadores por su público objetivo, tales como Research Gate o Academia.edu, las que preponderan; son Twitter y Facebook, sorprendentemente, las más habituales cuando de propósitos académicos se trata. Consideradas de manera conjunta, la frecuencia con la que se mencionan se sitúa en el 45%. La dupla Research Gate y Academia.edu, en cambio, no supera el 36%. Además, Twitter y Facebook operan en simultaneidad en un mayor número de casos, probablemente, porque las dos redes sociales eminentemente académicas presentan notables similitudes entre sí, y los investigadores no consideran indispensable contar con perfiles en ambas.

Sabemos que el social media se usa, y conocemos por qué tipo de social media sienten los académicos predilección. La pregunta que sigue de suyo sería: ¿Con qué finalidades se usan? En este plano, la investigación de Knowmetrics hacía distinción de cuatro motivaciones diferentes, cada una de ellas, además, integrada por dos dimensiones específicas:

  • Redes sociales como objeto de estudio.
    • Búsqueda, descripción y análisis de fenómenos.
    • Recopilación de datos sobre casos de estudio.
  • Redes sociales como herramienta de recopilación de información.
    • Estar al día con los avances en un área de conocimiento.
    • Descubrir nuevas ideas y enfoques, propuestas metodológicas o publicaciones.
  • Redes sociales como plataforma de socialización.
    • Seguir el trabajo de otros académicos.
    • Hacer y mantener contactos con otros investigadores.
  • Redes sociales como recurso para la autopromoción.
    • Dar visibilidad al trabajo y los descubrimientos propios.
    • Construir y mantener un perfil profesional.

Agregando los resultados para cada motivación general (el sujeto elegía una de las ocho dimensiones propuestas), encontramos que aquella predominantemente esgrimida para justificar el empleo de las redes sociales es la recopilación de información sobre el state of the art de una disciplina o campo de estudios, con el 35,5%. Es decir, nuevas herramientas se emplean para dar satisfacción a antiguas necesidades. Ya señalaban Gruzd y Goertzen (2013) que, a tenor de la sobreabundancia de bibliografía, filtrar, seleccionar y gestionar los contenidos eran tareas ineludibles para cualquier investigador. La utilidad de las redes sociales en esta materia va en detrimento de aquella función que, a tenor de la naturaleza del social media, debiera ser primordial, esto es, la comunicación y la socialización entre académicos, que queda relegada hasta el tercer lugar como motivación preponderante (26%). Por su parte, el hecho de que estas plataformas comunicativas se conciban tan frecuentemente como objeto de estudio (y que estudiarlas sea la motivación esencial que se persigue con su uso), con el 29% de los casos, resulta tanto más llamativo cuanto que, unos años atrás, los estudios en la materia ni siquiera contemplaban este aspecto como una posible motivación.

Y, hasta aquí, los hallazgos hechos por el equipo de expedicionarios del proyecto Knowmetrics: evaluación del conocimiento en la sociedad digital en su viaje al centro de las Humanidades Digitales.

 

Bibliografía

GRUZD, Anatoli; GOERTZEN, Melissa (2013). Wired academy: Why social science scholars are using social media. 46th Hawaii International Conference on System Sciences.

 

Fotografía: Week 1: Needs Recharging, por Cristopher Rodriguez, con licencia CC-by-nc-nd-2.0.

 

 


Viaje al centro de las Humanidades Digitales (II). El plan

Un sinfín de peligros aguardan al equipo de Knowmetrics en su rumbo hacia lo desconocido. Si bien duros de carácter y firmes en su determinación de llegar hasta los confines del campo de las Humanidades Digitales, los aguerridos integrantes de la expedición no lograrán éxito en su empresa si no se encuentran convenientemente pertrechados y perfilan de forma exhaustiva los pasos que van a dar a lo largo de su viaje. No hay pretensión, por más elevada en sus fines o ambiciosa en sus propósitos, que pueda alcanzarse satisfactoriamente sin contar con un buen plan de trabajo que defina cómo actuar ante las necesidades y urgencias que habrá que atender en cada etapa del camino, los protocolos de actuación ante las más diversas situaciones, las alternativas que pueden explorarse si todo el plan se derrumba ante una circunstancia inesperada y continuar por la vía prevista no constituye una opción factible. Complicada relación de interdependencia la que se establece entre fin y medio, entre objetivo y método. Cuando, además, la ruta a transitar resulta ignota, como es el caso, la trascendencia de la estrategia expedicionaria utilizada se incrementa en varios grados.

Así como el alquimista islandés Arne Saknussemm contaba con intuición y un buen sentido de la orientación, cualidades que le llevaron hasta la misma boca del volcán Snæfellsjökull sin ninguna otra ayuda; los integrantes de Knowmetrics poseen una brújula (el más importante de los recursos en cualquier trayecto hacia lo desconocido) en forma de preguntas de investigación a dar respuesta y objetivos a perseguir, de las que ya se dejó constancia en la primera entrada de este cuaderno de viaje. Resuelta la cuestión de hacia dónde se dirigen los pasos de la expedición, queda por responder la pregunta de cómo se llegará hasta el centro mismo de las Humanidades Digitales en España. De no haber tenido la fortuna de ser escupidos por el Estrómboli, la mala planificación de Axel y Otto Lidenbrock hubiese puesto en peligro su propia supervivencia. El viaje de Knowmetrics no es menos arriesgado; los parajes a los que se encamina no resultan menos remotos; las dificultades que le acechan tras cada esquina, menos peligrosas. En esta trance, el método implementado por el equipo de Esteban Romero Frías habrá de mostrar su valía. De ningún otro factor depende la supervivencia de los expedicionarios; con ningún otro recurso se encuentran aprovisionados.

 

Metodología de investigación

El primer paso consistirá en recabar todos aquellos congresos celebrados en el Estado español en el último año, desde enero de 2016 hasta febrero de 2017, cuya temática verse sobre las Humanidades Digitales. La información ha sido obtenida de la lista de distribución de la Sociedad Internacional de Humanidades Digitales Hispánicas, la asociación más importante en este campo en España. A través de este medio, cualquier persona puede promocionar un evento que, a su juicio, resulte de pertinencia para los contenidos que son propios de la lista de correos. Como no todos los congresos anunciados aquí luego son recogidos en las secciones de “Noticias” o “Actividades y congresos” de la antiguamente nombrado Asociación de Humanidades Digitales Hispánicas, el corpus de casos de estudio se ampliará notablemente.

A continuación, se recopilaron los datos sobre las entidades organizadoras de y los participantes en tales eventos. En el primer nivel de análisis, se estableció la siguiente categorización de tales organismos:

  • Individuos.
  • Grupos de investigación.
  • Proyectos de investigación.
  • Facultades.
  • Unversidades.
  • Centros de investigación/Laboratorios/Institutos.
  • Fundaciones/Organizaciones sin ánimo de lucro.
  • Otros.

En lo que respecta a los participantes, se tuvieron en cuenta tanto los conferenciantes y ponentes, como aquellas personas vinculadas a la celebración del evento de otro modo, por ejemplo, mediante la moderación de mesas redondas o la presentación de otros individuos. También se extrajo de los diferentes programas de los congresos aquella adscripción institucional asociada a cada participante. Cuando esta información no se facilitaba (afortunadamente, fue en el menor de los casos), se determinó mediante una búsqueda en Internet del nombre de la persona en cuestión.

De momento, la planificación apenas ha llegado a su punto intermedio. El otro gran pilar sobre el que se sostiene la investigación es el cuestionario. Mediante este, se podrá indagar en el estado actual de la actividad académica desplegada en el seno de las Humanidades Digitales en España partiendo de la información que faciliten los protagonistas de la misma. Contando con su complicidad y colaboración, se conocerán aspectos tales como:

  • Proyectos de investigación en el campo de las Humanidades Digitales a los que se encontrasen vinculados, así como los outputs por estos generados. Así, se pondrían en relieve características esenciales de tales proyectos, como el tipo de redes de trabajo en las cuales se inscriben o la financiación percibida. También podría determinarse su grado de innovación, en base a la proporción entre artefactos digitales y otros recursos más convencionales producidos.
  • Identidad digital del investigador. Un aspecto clave para los humanistas digitales. No sólo se identificarán aquellas redes sociales empleadas con fines académicos (¿Puede usarse Facebook para investigar, por ejemplo?), sino también cuáles son los usos efectivos que de las mismas se hacen.

Ya se dijo, de algún modo, más arriba: no hay descubrimiento sin un buen plan de acción, exploración sin previsión, hallazgo sin examen analítico. A la sazón, el proyecto Knowmetrics puede sentirse orgulloso del método de investigación implementado en su prospección, pues éste no se ha demorado en devolver los primeros e interesantes resultados en relación al grado de implantación de las Humanidades Digitales en España, y el peso adquirido por la academia en este particular. No vale la pena precipitarse ni adelantar acontecimientos, sin embargo. El trayecto hasta esta particular Ítaca hacia la que la expedición se encamina será largo, pero, como advertía Konstantinos Kaváfis, “[…] no hagas con prisa tu camino;/ mejor será que dure muchos años,/ y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,/ rico de cuanto habrás ganado en el camino”.

 

Fotografía: maletes, de Xavi, con licencia CC by-nc-nd-2.0.


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